No nos olvidemos del Bosque Atlántico

28 mayo 2021

Dado el protagonismo de la Amazonía en la agenda climática mundial, a veces olvidamos la relevancia de este bioma que recorre Brasil, Argentina y Paraguay, de donde es oriunda la yerba mate. Conmemorando el día nacional de la “Mata Atlántica” en Brasil, Gabriel Dedini, gerente del programa de yerba mate repasa los desafíos y oportunidades que tenemos para llevar adelante una restauración productiva del bioma.

Históricamente, el enfoque de la agenda de sostenibilidad en Brasil ha puesto énfasis en combatir la deforestación. Las miradas se centran en la preservación de la biodiversidad, la intermediación de conflictos y la protección de los territorios de pueblos originarios. Además, por supuesto, de una urgente necesidad de mitigar las causas del cambio climático en el planeta. Llevo más de una década apoyando y dedicándome profesionalmente a iniciativas alineadas a este contexto. Sin embargo, solo estamos mirando la "punta del iceberg".

Cuando hablamos de Brasil y su biodiversidad, clima, pueblos y comunidades, la atención de todos se dirige hacia la Amazonía. No es para menos, ya que es la mayor selva tropical que queda en pie en el mundo, aunque esté amenazada. En los últimos años, la ciencia y la tecnología se han aliado para demostrar, especialmente con la ayuda de grandes satélites, los grandes riesgos que rodean la Selva Amazónica. Por ello la región se ha consolidado como destino de muchas acciones en favor del futuro del planeta. Y no deben cesar, ya que la conservación del bioma y el futuro de la Tierra convergen.

Pero tenemos que ir más lejos. La deforestación es histórica y cultural en el país, y viene ocurriendo desde el llamado “descubrimiento de Brasil”, en 1500. Los ciclos de extracción y agricultura, no diferentes a los que vemos hoy en la Amazonía, aceleraron la desaparición del Bosque Atlántico que solía cubrir 130 millones de hectáreas en Brasil. Actualmente, solo queda alrededor del 12% de su cobertura original, en espacios restringidos y fragmentados. En este contexto, la preservación ya no es suficiente para interrumpir el ciclo de deforestación. Si buscamos discutir el futuro agroclimático del planeta, debemos ir un paso más allá.

Debido a la urgencia del tema, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó este año la Década de Restauración de Ecosistemas. Es un llamamiento global que busca articular estrategias con los sectores público y privado para revertir la degradación de nuestros biomas, promoviendo la restauración de ecosistemas a gran escala para el 2030.

YERBA MATE COMO VEHÍCULO DE RESTAURACIÓN

Bajo este enfoque, el programa de yerba mate en Brasil, articula acciones con otras organizaciones para que, de manera escalable y con el apoyo de líderes locales, podamos sentar las bases de una producción de yerba mate más eficiente, resiliente e integrada al paisaje. A través de esquemas de cultivo más biodiversos y con una óptica regenerativa, los productores reciben asistencia técnica para mejorar su desempeño ecosistémico a través de la generación de ingresos, abriendo el camino a un futuro próspero para las familias.

El mantenimiento del Bosque Atlántico es estratégico para el cultivo de yerba mate. La combinación entre la producción forestal no maderable y la conservación de la socio-biodiversidad garantiza la resiliencia necesaria para mantener la viabilidad económica de los pequeños productores en el sur de Brasil. Este es un aporte local a la construcción de una agenda global por una economía más inclusiva y con bajas emisiones de carbono.

La yerba mate, además de servir como barrera contra el avance de la deforestación, brindando valor al bosque, es un cultivo calificado para la restauración productiva del Bosque Atlántico. Desempeña un papel crucial en el desarrollo territorial sostenible, especialmente en la conexión de fragmentos de bosque dentro del medio rural. Apoyar iniciativas como esta es asumir la responsabilidad que tenemos de construir un futuro mejor.

  • Información de Contacto

    Gabriel Dedini

    Coordinador Programa Yerba Mate