"El aporte de la mujer indígena no está siquiera visibilizado en las estadísticas nacionales"

12 marzo 2021

Un estudio inédito destaca la participación de las mujeres en las actividades de seguridad alimentaria y renta de una comunidad Enxet Sur del Chaco Central.

Contribuyendo con el objetivo de No dejar a nadie atrás en la implementación de la Agenda 2030, en el mes de Noviembre Solidaridad facilitó un encuentro participativo con la Comunidad Indígena el Estribo del pueblo Enxet Sur, a fin de conocer sus medios de vida y la participación de hombres y mujeres como protagonistas del desarrollo comunitario. Este tipo de iniciativa es fundamental para visibilizar a las mujeres indígenas en los datos, en las estadísticas, la toma de decisiones y en las políticas públicas.

Taller de género en la comunidad indígena de El Estribo. Solidaridad

Las mujeres indígenas tienen un rol fundamental en la economía de sus comunidades. Son las encargadas de la seguridad alimentaria, pero también contribuyen en actividades de generación de renta. Sin embargo, su trabajo y necesidades no se ven reflejados en los datos estadísticos anuales, lo que solapa su importancia como protagonista en su comunidad, pueblo y hogar.  

El Estribo se encuentra ubicado en el distrito de Teniente 1°Manuel Irala Fernández, en el departamento Presidente Hayes, a Km 372 distante de  la capital del Paraguay, Asunción. Cuenta con un total de 773 familias, y unas 9.600 hectáreas.

Roles diferenciados

Dentro de la comunidad las tareas que realizan hombres y mujeres se encuentran muy bien marcadas. Los hombres tienen una mayor participación en actividades remuneradas como la producción de miel y sésamo para renta, la artesanía, y los trabajos extraprediales. De hecho, más del 50% de los hombres trabaja fuera de la comunidad, en estancias o en las ciudades. 

Mujer indígena cocinando su pesca. Solidaridad

Las mujeres salen a pescar y cocinan la pesca del día. Foto: Giancarlo Mancusi.

Las mujeres, en cambio, están a cargo de forma exclusiva de las actividades del ámbito reproductivo dentro de las comunidades. Son las encargadas de preparar los alimentos, acompañar a los hijos en las tareas escolares, el cuidado de la salud, el lavado de ropas, la huerta, la cría de animales menores, la pesca, y la recolección de frutos. Dado que estas actividades no son remuneradas, no se considera su valor en términos económicos. Esto hace que su aporte no sea visibilizado ni por la comunidad ni por el Estado. 

Mujer indígena sembrando. Solidaridad

Además de estas tareas, las mujeres contribuyen junto con los hombres a la producción de artesanías -donde a través de un carnet del IPA (Instituto Paraguayo de Artesanía) pueden acceder a créditos en instituciones financieras-, y suplen al hombre en algunas tareas del cultivo de sésamo cuando éste se encuentra trabajando fuera de la comunidad. No obstante, los estereotipos sobre la división del trabajo por género, suelen conducir a una subestimación de la contribución de las mujeres a estas actividades productivas en términos de tiempo y trabajo.

Participación dentro de la comunidad

Taller de género en comunidad indígena enxet Sur. Solidaridad

La responsable del taller de género, Venus Caballero, trabajando con las participantes. Foto: Giancarlo Mancusi

El hecho que los hombres sean quienes detentan un mayor acceso a los recursos productivos, se traduce en un mayor liderazgo dentro del espacio comunitario. No obstante, es interesante notar que, a raíz de la alta tasa de ocupación de los hombres fuera de las comunidades, y que las mujeres son quienes conocen y viven diariamente las necesidades de infraestructura y servicios de la comunidad, las mujeres han ido organizándose y ocupando espacios.

Hay mujeres entre nosotras que quieren participar de la organización comunitaria y en los proyectos, pero hoy aun ellas tienen que pedir permiso. Muchas de las que estamos acá venimos porque tenemos autonomía y nuestros maridos nos apoyan porque reconocen que es importante el trabajo que hacemos, pero otras no pueden venir”, menciona Doña Marta Gonzalez.

Comprendiendo la carga laboral de la mujer

Ejercicio del Reloj. Taller de Género. Comunidad indígena de El Estribo. Solidaridad

Con la metodología del reloj se visibilizan las múltiples tareas que la mujer realiza a lo largo del día. Foto: Gianfranco Mancusi

El taller dejó en evidencia que generalmente la mujer cuenta con una carga de trabajo superior al hombre en el día a día. También propició que los hombres tengan una mejor comprensión del valor económico de las tareas que cumplen las mujeres en el hogar y en la comunidad, y del liderazgo que asumen las mujeres frente a las enfermedades, la sequía o las inundaciones para pensar estrategias de supervivencia. 

La comunidad El Estribo se encuentra distante del cauce del Río Paraguay, y sus recursos hídricos se limitan a algunas lagunas que dependen de las lluvias que caen durante el año. La sequía es un fenómeno natural que ocurre todos los años, pero desde una perspectiva de género afecta a hombres y mujeres de manera diferente.

A medida que la sequía avanza es necesario traer agua de cada vez más lejos. Foto: Gianfranco Mancusi

Dada la división del trabajo antes mencionada, la sequía representa para las mujeres mayor tiempo en actividades no remuneradas como el acarreo de agua necesario para la cocción de alimentos y la alimentación de los animales menores, o el tratamiento de enfermedades en  niños/as, como la diarrea. 

Debemos reconocer que muchas veces nosotros ni sabemos qué problemas hay en la casa. Muchos hombres salen a trabajar y las mujeres solitas deben asumir todo el trabajo, y el trabajo no es liviano. Muchos dijeron acá que las mujeres hacen solo el trabajo liviano y eso no es cierto. He visto mujeres trabajar con la pala y el pico haciendo caminos, piquetes y otras cosas, en la chacra cultivando de sol a sol con su familia. Ellas aguantan todo y muchas veces nosotros los hombres no sabemos valorar sus aportes”, declaró Don Carlos Carrillo, otro de los participantes del taller.

Importancia de los análisis de género

Mapeo de roles en la cadena de valor  del sésamo en una comunidad indígena. Solidaridad

Foto: Giancarlo  Mancusi

Realizar el análisis de género a lo largo de la cadena, mapeando la misma, permite identificar la participación de todos los miembros de la familia, incluidos los jóvenes, en cada eslabón. También permite identificar qué aspectos culturales relegan a los jóvenes y a las mujeres en los espacios de poder y de toma de decisiones. 

  • El simple hecho de visibilizar estas tareas es un primer paso para que mujeres y jóvenes tengan un mayor acceso a recursos productivos y asistencia técnica para ser más eficientes y competitivos en lo que ya hacen. 
  • De igual forma, es importante trabajar con los hombres a fin de promover una mayor corresponsabilidad en las tareas domésticas y de cuidado, desafiando los estereotipos de género rígidos que conducen a una división desigual del trabajo. 
  • Por último, el trabajo con la juventud, partiendo de la identificación de sus intereses y visión del mundo que los rodea, también puede contribuir a flexibilizar los roles de género. 

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