COLUMNA | La sostenibilidad en soja requiere más que mitigar riesgos en campo

24 enero 2019

En esta columna de opinión nuestro Coordinador del Programa Internacional de Soja, Alex Ehrenhaus, explora unos de los principales desafíos para que los países de nuestra región puedan construir cadenas de suministro más responsables en soja, más allá de la adopción de buenas prácticas en campo: el control y el monitoreo de la deforestación a nivel local y nacional.

La cadena de valor de la soja está compuesta por una vasta red que involucra a millones de productores, proveedores de servicios, procesadores, comerciantes y usuarios finales que están dispersos en el mundo con bajos niveles de conectividad o compromiso entre ellos. Esta red atraviesa inmensos territorios con un alto nivel de diversidad ecosistémica, económica, legal y social, así como diferentes mercados donde se produce, comercializa y transforma el producto. Como resultado, existen configuraciones de cadena de valor muy distintas.

El tamaño de esta red está dada por la cantidad de tierra agrícola destinada a la producción de soja en el mundo (16%), y la valuación de su producción de campo que, considerando el volumen promedio anual cosechado de 350 millones de toneladas métricas, asciende a más de US$ 116,2 mil millones. Además, cuando se toman en cuenta los mercados de procesamiento y derivados, se debe añadir un valor agregado de al menos US$ 182 mil millones. En general, la comercialización de la soja y sus subproductos representa más del 10% del valor total del comercio agrícola mundial.

El tamaño de esta cadena de valor, a su vez, trae aparejados varios problemas que son difíciles de pasar por alto, como los impactos generados por el cambio en el uso de la tierra y la deforestación; un aspecto especialmente sensible en términos de cambio climático y pérdida de biodiversidad. Sin embargo, los esfuerzos y resultados concretos para mitigar estos efectos negativos han sido escasos.

Una de las razones de esto es la dificultad para alinearse globalmente entre el gran número de partes involucradas para lidiar con la diversidad ambiental, económica, social y legal en las diferentes regiones donde se produce, procesa y comercializa soja. Los esfuerzos hechos en campo han tenido un impacto limitado a nivel de la cadena de valor, no sólo por la dificultad de crear una masa crítica, sino porque hay actores y procesos económicos por fuera de la esfera de la finca que hay que tomar en cuenta.

Sin embargo, este desafío también puede interpretarse como una oportunidad para trabajar en el desarrollo y diseño de soluciones que puedan abordar esta heterogeneidad.

Segundo encuentro inter-regional Sudamérica y China por un comercio de soja responsable, celebrado en Belém Para en Noviembre de 2018.

SISTEMAS DE MONITOREO Y CONTROL DE LA DEFORESTACIÓN DIVERGENTES

En Sudamérica, uno de los eslabones más frágiles para garantizar una producción responsable de soja, reside en la efectividad de las políticas regionales de planificación territorial, y en la solidez y calidad de los sistemas de manejo forestal, incluida la información sobre el monitoreo y control de la deforestación.

Los principales países productores de nuestra región abordan el monitoreo de los procesos de deforestación utilizando distinto tipo de sensores, criterios, procedimientos y requisitos de cumplimiento. La divergencia existente en la medición de indicadores y su precisión, así como la disponibilidad de la información y su frecuencia de publicación, comprometen la confiabilidad de los datos e influyen en la capacidad de cada sistema para detectar cambios en el uso del suelo y actuar en base a esa información. 

LIMITACIONES TÉCNICAS:  PRECISIÓN Y FRECUENCIA

Las limitaciones tecnológicas también son un factor importante, ya que, por ejemplo, algunos países tienen una capacidad de almacenamiento limitada para imágenes satelitales, lo que dificulta el mantenimiento de datos históricos. Además, existen diferencias entre los satélites utilizados en términos de su precisión: algunos pueden capturar cambios dentro de un rango de tres metros cuadrados, mientras que otros lo hacen dentro de un rango de 10 hectáreas.

Centro de Monitoreo de la región de Pará

Asimismo, las imágenes satélites son como piezas de un rompecabeza que se superponen entre sí para formar un mapa de área contínua. Si las imágenes no poseen un alto nivel de resolución, al superponerlas, puede incurrirse en sobre o subestimaciones al identificar y circunscribir áreas de desmonte. Esto puede deberse a que no se detecta todo el área afectada cuando el productor elimina más allá de lo permitido, o, por el contrario, cuando el productor se ve afectado por un proceso legal o sanciones económicas por despejar un área que se considera mayor a la legalmente autorizada.

La relación entre la precisión y la frecuencia en la generación de datos de los sistemas de monitoreo es esencial para asegurar la detección temprana de eventos vinculados a cambios en el nivel de uso de la tierra, especialmente en casos de deforestación ilegal. El intervalo de tiempo entre la ocurrencia de un evento de cambio de uso del suelo y su detección es una de las claves para evitar la deforestación ilegal o permitir su impacto total. Para visualizarlo más claramente tomemos el ejemplo de un especulador de bienes raíces o un productor que planea limpiar ilegalmente un área de 500 Ha a una tasa de 50 Ha por día; si se detecta deforestación el primer día, se puede conservar un área de 450 Ha.

MARCOS LEGALES SIN INCENTIVOS

En términos de marcos legales, un aspecto importante que debe ser considerado es que los sistemas de control generalmente funcionan con un enfoque restrictivo o punitivo, limitando el área de producción con poco o ningún incentivo económico. Es lógico pensar, al menos desde el punto de vista de un productor, que es necesario implementar un mecanismo que pague por la conservación de los bosques, ya sea en forma de primas o pagos por servicios ambientales. Existen ejemplos, como en el caso de la “Amazonía antropogénica”, donde los agricultores son legalmente responsables no sólo por no deforestar, sino también por proteger de terceros áreas no productivas de bosque nativo que pueden cubrir hasta el 50% de una propiedad. Todavía no existe un modelo de negocio claro que pueda financiar una cantidad relativa significativa (por ejemplo, 80%) del costo de oportunidad de conservar los bosques dentro de la finca para que el cumplimiento legal sea económicamente viable para el productor, un tema que merece una discusión.

Hasta ahora, el sector privado ha liderado el desarrollo de sistemas que garantizan el suministro responsable de soja a nivel de la cadena de suministro con modelos basados ​​en la verificación de cumplimiento estático, que no llegan a abarcar la complejidad de un entorno empresarial dinámico y adaptable. A nivel público, por otro lado, el desafío es que hay una multiplicidad de sistemas que son difíciles de articular y armonizar.

Delegación de actores del mercado chino de soja en la última reunión de la mesa redonda de soja responsable (RTRS) en mayo de 2018.

Hay experiencias exitosas, pero ocurren a escala local y no tienen el impacto suficiente a nivel de la cadena de valor. Municipios pioneros como el Pará en Brasil, han alcanzado casi 2 millones de toneladas de soja en cumplimiento de normas ambientales, pero lamentablemente esto no representa ni siquiera el 1% del comercio mundial. Por lo tanto, es de suma importancia que aprendamos de este tipo de iniciativas exitosas y comencemos a desarrollarlas en otros países.

SUMAR ALIADOS PARA UN INTEGRACIÓN REGIONAL

En este artículo, sólo se han descrito algunas de las restricciones encontradas por Solidaridad en sus proyectos para contar con sistemas de monitoreo sólidos y regionalmente integrados para reducir la deforestación ilegal. Sin embargo, hay otros componentes que son igualmente importantes y necesitan reforzarse para erradicar la deforestación ilegal: modelos de gobernabilidad, procedimientos y requisitos administrativos públicos específicos, información espacial digital de múltiples componentes y tecnologías de planificación territorial, por mencionar sólo algunos.

Para avanzar en un proceso de integración y creación de capacidad, Solidaridad está promoviendo entre las organizaciones relevantes de la sociedad civil, pública y privada, la creación de una plataforma de intercambio de información entre Sudamérica y China. Una que permita a los actores del mercado chino tomar decisiones de compra informadas, comparando y analizando las herramientas y gobernanza de los sistemas de monitoreo en términos de transparencia y trazabilidad. Una que permita intercambios de conocimientos y experiencias y transferencia de tecnología entre países para mejorar la generación y disponibilidad de datos.

Solidaridad ha dado pasos significativos en la creación de capacidad a nivel nacional o provincial, a través de plataformas basadas en el diálogo público-privado, para aumentar la efectividad de los sistemas de monitoreo y control del cambio de uso de la tierra. Para continuar con este proceso, Solidaridad necesita del apoyo de la comunidad internacional.

Invitamos y alentamos a organizaciones dispuestas a sumarse a nuestros esfuerzos actuales para fortalecer los mecanismos e iniciativas de gobernanza territorial ascendentes que empoderan a las comunidades locales y valoran la democracia.

¡Ponte en contacto y únete a nosotros en el cambio que importa!

>> Lee sobre el segundo encuentro sudamérica-China de comercio responsable de soja 

  • Información de Contacto

    Alex Ehrenhaus

    Gerente oficina Argentina Coordinador Programa Internacional Soja