Un café climáticamente inteligente en las montañas de Risaralda

06 Agosto 2020

Compartimos con ustedes la transcripción de la entrevista publicada el 6/8/20 en la edición impresa de El Diario: 

Con recursos de la agencia de coopera­ción internacional de Noruega y el talento de una organización no gubernamental de Holanda, cerca de 1.500 campesinos de siete municipios de Risaralda han comenza­do a trabajar en la siembra de café que responda a los desafíos del cambio climático y que se pueda cosechar bajo la sombra de árbo­les frutales y a la par con cultivos que garanticen la seguridad alimentaria. 

Este proyecto, llamado "Café del Futuro" es impulsado por Solidaridad, una organización internacional de la sociedad civil, que está presente en 43 paí­ses y que en Colombia trabaja con recursos de diferentes gobiernos internacionales y empresas priva­das.

En los municipios de Balboa, la Celia, Quinchía, Guática, San­tuarío, Místrató y Belén de Umbría, Solidaridad promueve la implementación de prácticas agrí­colas climáticamente inteligentes de adaptación al cambio climáti­co,según lo explicaron Carlos Isa­za, gerente del programa "Café del Futuro" en Colombia y Juan Manuel Cornejo Hurtado, coor­dinador del proyecto, en diálogo con ELDIARIO.

Carlos lsaza, gerente del programa

Para empezar hablemos sobre qué es Solidaridad...

Solidaridad comenzó en los años '70 trabajan­do temas de derechos humanos en Latinoamérica, después se enfocó en temas de sostenibilidad y con ella nació el sello de "Comercio Justo". También fue impulsora de varios estándares de sostenibilidad a nivel mundial y actualmente está trabajando en cadenas relevantes de producción de alimentos para que sean sostenibles. En Colombia estamos adelantando esta labor en sectores como café, ganadería y cacao.

¿En el Eje Cafetero qué clase de tarea están adelantando?

En esta zona tenemos en el momento un proyecto en Risaralda llamado"Café del Futu­ro” el cual está relacionado con la adaptación del cultivo al cambio climático. Los análisis que se han hecho a nivel mundial indican que las zonas cafeteras de esta parte tropical son los más vulnerables y los que pueden perder más por efecto del cambio climático. De hecho en los últimos años, ama­rrado a los Fenómenos de El Niño y de La Niña, se han presentado muchas pérdidas en las cosechas porque el grano no llena bien, por­que las plagas atacan de manera másagresiva... Básicamente lo que se busca es cómo transformar los sistemas productivos para que se puedan adaptar y ser resilientes al cambio climático, para que no sufran tanto los estragos del clima.

¿En Risaralda en cuántos muni­cipios y con cuántos caficulto­res están trabajando?

Estarnos haciendo presencia en siete municipios del departamen­to y la meta es llegar a 3.700 cafi­cultores. El año pasado trabajamos casi con 1.200 y este año el objetivo es terminar con algo más de 2.500 cafeteros atendidos.

¿Qué tipo de trabajo se adelan­ta con los vinculados?

Tenemos un equipo técnico en la zona conformado por cinco per­sonas entre ingenieros agróno­mos y tecnólogos agropecuarios, que lo que hacen es dinamizar a las comunidades y facilitarle acti­vidades para que ellas realicen sus procesos de transformación. Con ese fin proponemos mucha acti­vidad comunitaria en donde las propias comunidades hoy están sembrando árboles de sombra en los lotes de café, implementando prácticas de conservación, manejo y recuperación de suelos, realizando siembra de barreras vivas y especies que ayudan a la captura de nitrógeno de la atmósfera.

Las fincas de antes, al lado del café, tenían cultivos de produc­tos de pancoger y de frutales… ¿se trata de volver a esto?

Esa es la idea. Definitivamente nuestros campesinos son muy sabios y los campesinos de hace 30 a 40 años tenían comida en sus fincas, entonces estamos implementando también un pro­yecto de seguridad alimentaria y pensar más en la producción en el largo plano y en el cómo hacer para una finca sea viable en ese largo plazo y no solo pensar en las utilidades del año.

¿Este proyecto en Risaralda cuenta con el apoyo de otros países europeos?

Norad es la agencia de cooperación internacional de Noruega y a tra­vés de Norway's International Cli­mate and Forest Initiative (NICFI) recibimos los recursos para traba­jar con esta comunidad, con esas partidas contratamos los técnicos y desarrollamos actividades de campo.

¿Hasta qué horizonte está prevista la ejecución del proyecto? 

Con financiación del gobierno de Noruega estaremos terminando el proyecto el año entrante, pero estamos pensando que con las comunidades podamos seguir trabajando y traer recursos de otros lados para continuar cinco años más. Esta es una apuesta de comunidad, del sector cafetero de Risaralda y esperamos que se vinculen muchos más caficultores, que visiten las fincas donde se está ejecutando el proyecto de transformación, y que se animen a adoptar estas prácticas que van a redundar en una mayor sostenibilidad.

Juan Manuel Cornejo

¿Qué tipo de trabajo realizan con los campesinos cafeteros?

En este proyecto los caficultores entran con nosotros a construir y no con la expectativa de qué les van a dar, sino con el compromi­so de trabajar por sus resultados. Prepararse para el cambio climáti­co es comenzar a recuperar temas de la caficultura antigua, por ejem­plo la siembra de árboles de som­bra en los cafetales, conservar el suelo, sembrar comida en las fincas para garantizar la seguridad alimentaria. Este enfoque se tra­baja a través de líderes cafeteros o promotores rurales que ayudan a impulsar las comunidades través de convites, trabajo en comunidad, con los vecinos y la familia. Por ejemplo, tenemos grupos que trabajan un fondo rotatorio, así que el tema asociativo y colaborativo toma fuerza entre los caficultores que trabajan por sus resultados.

¿Cuál ha sido la respuesta de los cafeteros? ¿Se siente el cambio de mentalidad?

Ha sido muy revelador este últi­mo año, no sé si por la situación de pandemia o por la misma metodología, pero la gente ha estado muy en sinergia en sus comunidades, han comenzado a priorizar el cuidado del suelo, que se pierde mucho. Al tener árboles, el clima del cafetal mejora también y el tener cultivo de comida en la finca es muy valorado. Este es un proyecto con un enfoque diferen­cial, es algo sencillo, pero a lo que le estamos apostando está marcando un cambio en la mentalidad del caficultor en Risaralda.

¿Debido al confinamiento por la pandemia cómo están traba­jando ahora?

De parte del equipo técnico están coordinando actividades a tra­vés de WhatsApp, por ese medio hemos realizado seminarios educativos, así como a traves de table­tas y llamadas telefónicas. Pero el apoyo fundamental es a través de promotores cafeteros, caficultores de confianza que se encargan de hacer actividades de multiplicación en las veredas y en las fincas para mostrar prácticas con un número máximo de cinco personas, evitando las aglomeraciones, lo cual ha funcionado muy bien. Este año llevamos alrededor de 1.500 personas atendidas con actividades puntuales y con este tipo de metodología, cuidándonos en el tema de la salud.

¿Estas prácticasredundan tam ­ bién enmayor productividaden loscafetales?

El reto del proyecto es aumentar la productividad en un 10% en el período de 2019-2021, que corres­ponde a la fase de tres años del proyecto. Obviamente estamos trabajando mucho en el aspecto de fertilización exigente, oportuna y con las dosis recomendadas, con fertilizantes de buena tecnología, con lo que se busca aumentar la productividad de los cafetales. Otra arista que integra el proyecto es el pago de servicios ambientales conBanC02 mediante el pago mensual a las familias caficultoras por cuidar bosques en sus fincas, el cual es un servicio que ayuda a aumentar el tema de los ingresos a las familias y asimismo la pro­ductividad.

  • Información de Contacto

    Carlos Isaza

    Gerente Programa Café Colombia