Solidaridad en tiempos de pandemia

27 abril 2020

A raíz de la cuarentena obligatoria en Paraguay, los miembros de las comunidades indígenas del Chaco Central no pueden salir a trabajar ni a comprar alimento. Esto los deja sin ingresos y sin alimentos, ya que la mayoría de los cultivos de consumo propio se han malogrado a causa de la sequía adelantada de este año. Solidaridad junto a sus aliados en el Chaco Central coordinaron esfuerzos para paliar esta emergencia.

Resiliencia a las sequías

El proyecto “Chaco Sustentable” trabaja desde 2016 con tres comunidades indígenas, El Estribo, Diez Leguas. En 2019 se sumó también la comunidad Novoctas, sumando así un total de 1068 familias en e distrito de Teniente Primero Irala Fernández, del Chaco Central paraguayo. Uno de los objetivos del proyecto es fortalecer la capacidad de estas comunidades para hacer frente a las sequías prolongadas, y mejorar la velocidad de respuesta de las instituciones locales a las emergencias climáticas que suelen aquejar a la zona. 

Para esto, Solidaridad facilitó la creación de una mesa de gobernanza. Allí, las comunidades, en conjunto con cooperativas lecheras de la misma zona, y actores de gobierno, establecen democráticamente una agenda de prioridades para mejorar la resiliencia a las sequías, y luego coordinan el aporte de cada miembro para cumplir con los trabajos establecidos, a través de un consorcio de inversiones.

Entrega de kits de víveres por parte de Cecilio Peralta y Derlis Zarate, técnicos del campo de "Chaco Sustentable".

De esta forma, desde el inicio de de la mesa:

  • Se construyeron dos nuevos tajamares con capacidad para 18.000 metros cúbicos, y con una vida útil de al menos 25 años. 
  • Se construyeron ocho huertas escolares que proveen alimento a los niños de las comunidades que asisten a la escuela.
  • Se siembran unas 75 hectáreas de cultivos de consumo (frijoles, sandía, maíz, entre otros) al año, que complementan la alimentación de las familias durante los meses de sequía, que van de noviembre a marzo. El 64% de los 299 productores que atienden estos cultivos son mujeres.
  • Se introdujo el cultivo de sésamo para venta, lo que provee anualmente de ingresos a la comunidad para complementar su alimentación y realizar mejoras edilicias. El 10% de los 319 productores de sésamo son mujeres cabeza de familia. El sésamo es una forma de que estas mujeres no tengan que dejar a sus familias atrás para buscar trabajo fuera de su comunidad. 

Sequía agravada por la pandemia

Coordinación a través de la mesa de gobernanza, con el apoyo de la municipalidad de Tte Irala Fernandez para el traslado de los kits de víveres en las comunidades indígenas.

Respecto al cultivo de sésamo, uno de los logros que se había conseguido en 2019 para mejorar los ingresos de las comunidades, había sido aumentar la superficie sembrada con sésamo de 275 hectáreas a 500. Sin embargo, debido a la cuarentena impuesta por el gobierno, las comunidades se están viendo imposibilitadas de cosechar, ya que necesitan recibir insumos especiales para almacenar el grano para su secado. Por otro lado, en esta situación, tampoco pueden salir a trabajar a otros establecimientos vecinos como jornaleros.

En paralelo, la temporada de sequías se adelantó, por lo que buena parte de lo cultivado en las huertas escolares y comunitarias se perdió antes de poder ser cosechado y almacenado, como en otros años, para paliar la escacés de alimentos.

Coordinando esfuerzos ante la emergencia

Kits de alimentos ya en las comunidades

El gobierno nacional está haciendo lo posible para llevar alimentos a estas comunidades, pero en vistas de la emergencia, los miembros de la Mesa de Gobernanza, ya han hecho llegar lotes de alimentos  a 17 aldeas de las comunidades indígenas de El Estribo y Diez Leguas, hasta que lleguen los suministros del gobierno.  

La Mesa de Gobernanza viene coordinado con éxito desde hace dos años trabajos de emergencia, como conseguir acceso a créditos para compra de forraje para animales, trabajos de infraestructura para despejar caminos anegados por inundaciones, y acceso a insumos para reemplazar cosechas malogradas por las mismas inundaciones. Esto deja ver el potencial de este tipo de plataforma público-privada,  donde la buena comunicación entre los miembros es la piedra angular en la ejecución del proyecto. 

Cómo se coordina el cultivo de sésamo

El aumento en el área sembrada de sésamo durante 2019 fue acompañado por el nombramiento de un responsable de agricultura en cada comunidad. Esta persona es la encargada de transmitir todo lo relacionado con las actividades agrícolas.

Para iniciar las operaciones, se llevaron a cabo una reunión de planificación y coordinación, donde participaron todos los líderes y responsables de agricultura de las comunidades, representantes de la Gobernación de Presidente Hayes y Municipalidad de Irala Fernandez, grupos de vecinos menonitas, y el Instituto Paraguayo de Tecnología Agrícola. 

Para que el trabajo se llevara a cabo de manera adecuada, los técnicos de Solidaridad primero evaluaron la situación de las áreas a trabajar, ya que las parcelas deben estar en buenas condiciones para el cultivo. Asimismo, no suele asignarse más de dos hectáreas por productor, dada la escasa capacidad de mano de obra familiar. Cada productor, de hecho, se encarga de delimitar su parcela y limpiarla de malezas leñosas para que el tractor pueda realizar el trabajo de cultivo. El monitoreo se lleva a cabo a través de visitas de asistencia técnica a cada una de las comunidades, y junto con los responsables de la agricultura, se registra a los productores con sus respectivas parcelas.

A través de esta coordinación, un total de 319 productores fueron incluidos en la operación de sésamo en 2019. Según los datos recopilados por el trabajo conjunto de los técnicos de Shirosawa Company y Solidaridad durante la cosecha y comercialización, la comunidad de El Estribo cosechó 53.326 kg de sésamo crudo variedad escoba blanca, con un rendimiento promedio de 235 kg por productor. Del ingreso total de 381,965,800 PYG ó 52,759 EUR por kilo neto, el promedio estimado por productor fue de alrededor de 1,682,668 PYG, equivalente a 232 EUR. 

Esto resalta la importancia de este rubro para sostener una economía sostenible dentro de las comunidades y el impacto que esta pandemía ha tenido sobre sus medios de vida.

 

  • Información de Contacto

    Mario Salas

    Especialista en negocios sostenibles