INTERCAMBIO SUDAMÉRICA-ÁFRICA SOBRE CAFÉ ADAPTADO AL CAMBIO CLIMÁTICO

23 febrero 2018

Con la intención de promover innovaciones y compartir experiencias dentro del sector cafetero a nivel global, una comitiva de expertos de África Oriental de Solidaridad visitó fincas modelo en Risaralda y San Martín para conocer de primera mano el modelo de cultivo de café en altura adaptado al cambio climático instalado en Sudamérica.

Impresiones sobre la experiencia sudamericana

Las fincas visitadas por la comitiva fueron gestionadas en el marco del proyecto “Café, Conocimiento y Carbono para REDD+”, ejecutado por Solidaridad y financiado por fondos noruegos, para reducir los impactos negativos del cambio climático y promover la conservación de bosques en el cultivo de café.

Desde África hasta Sudamérica, el aumento de la temperatura provoca que el grano no madure de forma pareja, reduciendo la productividad, el volumen y la calidad del cultivo en general. Estas circunstancias generan variaciones en el precio del café que perjudican a toda la cadena.

Entre 2014 y 2016, el proyecto aplicó un paquete de asistencia técnica innovador para superar los obstáculos puestos por las variaciones en el clima, asegurando la producción de café y favoreciendo la conservación de bosques a través de prácticas agroforestales.

Como resultado de esta intervención, se logró un incremento de la productividad del 21% entre 7.300 productores de Colombia, México y Perú. Lo importante de este logro es, por un lado, la escala alcanzada, dado que los pilotos de café climáticamente inteligente hasta la fecha habían sido probados con pequeños grupos de productores. Por otro lado, este incremento de productividad se dio junto a una reducción de emisiones de carbono cercana a las 28.000 toneladas y a una captura de cerca de 100.000 toneladas de carbono.

Julius Ssemyalo y Catherine Maina, responsables programas sostenibles en Uganda y Kenia, repectivamente, resaltaron en su visita la atención al detalle que los productores ponían en la gestión sus fincas, así como la capacidad instalada para procesar cereza de alta calidad y realizar su propia fertilización. En África Oriental, la mayoría de los productores vende cereza (grano no procesado) ya que no cuentan con conocimiento ni equipo básico para procesar de cereza a pergamino en sus fincas. Esto provoca que reciban menos ingreso por su café.

Asimismo, ambos expertos estudiaron con interés el uso de tecnologías digitales, el componente interactivo y lúdico de las sesiones, y el hecho que los entrenamientos estuvieran enfocados en las habilidades del productor, ya que el uso de power point y otras técnicas de entrenamiento tradicionales son uno de los principales obstáculos para la transferencia de tecnología a adultos en África.

Los contextos productivos sudamericano y africano frente a frente

“Los desafíos relacionados a la productividad, al cambio climático y a la viabilidad económica para implementar mejoras, son los mismos en ambos continentes aunque a distinto nivel. Esto implica que podrían aplicarse soluciones muy parecidas a las comprobadas en Sudamérica, pero adaptadas al contexto africano, puesto que la capacidad de respuesta de los productores en ambas regiones difiere en relación al acceso a conocimientos y recursos disponibles”,-explica Andrea Olivar, Coordinadora Internacional del Programa Café de Solidaridad, quien facilitó el intercambio.

En África Oriental es frecuente que los productores se organicen en asociaciones o cooperativas, que a su vez integran uniones. Esto se debe a que cada organización productora tiene muchos más asociados que en Sudamérica. Mientras que en Sudamérica suman cientos, en África suman decenas de miles. Esto supone un desafío extra en términos de acceso a la asistencia técnica en relación con Sudamérica, ya que en África los extensionistas deben atender un número mucho mayor de productores.

Por otro lado, los caficultores en África presentan, en promedio, una menor densidad de cultivo por hectárea. La cereza tiende a ser procesada por la organización de productores o por la casa de comercialización y así es vendida al mercado. En Sudamérica, muchas de las pequeñas cooperativas exportan directamente, mientras que en África, países como Etiopía tienen un modelo de subasta que hace más desafiante la comercialización directa.

“Otro de los desafíos extra que tiene África en relación a Sudamérica, es que los productores reciben mucho menos del porcentaje del precio FOB pagado por el café. En las organizaciones que visitamos en Perú, vimos que el productor recibe hasta un 80% del precio pagado, mientras en África muchos productores no alcanzan a recibir 50% del precio FOB pagado. Este ejemplo, representa un elemento crítico de eficiencia que debemos resolver en África”- concluye Olivar.

Potencialidad del modelo sudamericano en África

La clave del éxito del paquete de café climáticamente inteligente en Sudamérica fue establecer de forma clara qué se quería implementar, quién iba a implementar cada cosa y cómo. Esto, traducido a condiciones mínimas para poder replicar el paquete en África y otras regiones cafeteras, podría resumirse en:

1) Un paquete técnico claro y práctico, adaptado al perfil de cada productor, a sus necesidades, y a su capacidad realista de implementación. Esto debería estar definido antes de empezar el trabajo en campo. En Sudamérica se trabajaron cinco temas principales: manejo de suelo, manejo de aguas residuales, el deshecho del procesamiento, densidad de siembra y qué variedades implementar. La primera condición para replicar este modelo en África sería, entonces, hacer una adaptación del paquete agronómico a las necesidades específicas y los perfiles de productores de África.

2) Desarrollar capacidad técnica suficiente para poder implementar ese paquete y tener los socios correctos para implementar estas prácticas en campo. Cuando este modelo se implementó con cooperativas en Perú y con la Federación Nacional de Cafeteros en Colombia, el rol del equipo de Solidaridad fue transmitir el modelo, brindando lineamientos estratégicos y técnicos, mientras que el de las organizaciones socias fue llegar a cada uno de los productores e implementar el paquete técnico. Cuando surgían obstáculos y se necesitaba adaptar el paquete a un contexto más específico, las organizaciones podían recurrir al equipo técnico de Solidaridad en cuanto referente en relación a agricultura climáticamente inteligente, específicamente enfocada en café.

3) Establecer un modelo integral de llegada al productor. La principal innovación del modelo en Sudamérica fue haber combinado las figuras de técnicos de las empresas, cooperativas y asociaciones socias, con facilitadores a nivel del productor y promotores, estableciendo claramente la responsabilidad específica de cada parte en la diseminación de buenas prácticas.

4) Contar con un calculador de carbono para café. La segunda innovación del modelo en Sudamérica fue, a través de unos cambios muy específicos, adaptar la herramienta Cool Farm Tool a café, para obtener información útil sobre cómo se estaba capturando el carbono. Esto permite saber cómo se van reduciendo las emisiones de carbono a medida que decrece la deforestación y, al mismo tiempo, cuál es el resultado obtenido en productividad y en ingresos.

Para complementar el trabajo realizado en campo con productores, asociaciones, personal técnico y socios locales, es clave también el apoyo y compromiso de las  comercializadoras, tostadores y empresas en todo el mundo que se proveen del café producido en estas regiones. Este es un desafío al que desde Solidaridad daremos prioridad a lo largo de este 2018.

  • Información de Contacto

    Andrea Olivar

    Coordinadora Progama Internacional Café