ES HORA DE ESCALAR SOLUCIONES Y MODELOS DE NEGOCIOS QUE TRAIGAN BENEFICIOS TANGIBLES A LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES

26 Septiembre 2017

El Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos concluye con una inspiradora visita a Colombia.

Una delegación del Ministerio de Asuntos Exteriores de los Países Bajos visitó recientemente Colombia para monitorear el trabajo que Solidaridad está llevando adelante en este próspero país latinoamericano. Eva Oskam, quien está a cargo de las cadenas de valor sostenibles en el Ministerio y supervisa el desarrollo de los programas “Practice for Change” y “Advocacy for Change”, compartió sus impresiones del viaje y reflexionó sobre los retos actuales para el comercio sostenible y la producción.

Delegaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, Asocolflores y Solidaridad. 

¿Cuál fue su impresión de Colombia?

Colombia es un país muy diverso, por su gente, sus paisajes y sus cultivos. Por ejemplo, con sus cerca de sesenta mil especies diferentes, Colombia cuenta con un hermoso medioambiente. La gente en Colombia es muy consciente de esto y se enorgullece de ello y de conservar la naturaleza para las futuras generaciones. Además, encontré en Colombia un país vibrante con gente muy motivada que está trabajando duro por crecer, por la paz y por la sostenibilidad.

¿Cuáles son los principales retos para la agenda de cadenas de valor sostenibles que está coordinando en el Ministerio?

En mi opinión, hay dos grandes retos. Por un lado, existe una preocupación entre los productores sobre la falta de recompensa por sus esfuerzos en alcanzar una producción sostenible. Por el otro lado, todavía hay mucho trabajo que hacer para apoyar a los agricultores menos competitivos a adoptar una producción sostenible, específicamente sobre cómo aplicar buenas prácticas agrícolas. Es por eso que escogimos trabajar con un socio como Solidaridad, que es capaz de entrenar a los productores, avanzar y desarrollar nuevos enfoques innovadores hacia la sostenibilidad mientras se trabaja en plataformas y mesas redondas con gobiernos y empresas.

¿Cómo cree que Solidaridad está asumiendo estos retos en Colombia?

La plataforma de Comercio Sostenible de café, palma de aceite y flores que Solidaridad facilita en Colombia es un muy buen ejemplo del enfoque de trabajo de la organización. Ustedes han reunido más del 70% de la industria alrededor de una mesa de trabajo. Esto es un reto, pero haber alcanzado la colaboración en temas no competitivos brinda los incentivos adecuados para trabajar en objetivos comunes de sostenibilidad. Más específicamente crea un fuerte compromiso para implementar proyectos conjuntos con exportadores, institutos de investigación y productores. Puede considerarse que es uno de los mejores logros en la transformación del sector hacia la sostenibilidad.

¿Hubo algo inesperado, nuevo o interesante que haya aprendido durante su visita?

Me sorprendió mucho lo avanzados que están algunos productores, asociaciones y compañias en  cuanto a la medición del impacto de la sostenibilidad. Durante nuestra visita a los productores del sector ganadero y de caña de azúcar quedé asombrada al constatar su capacidad para calcular exactamente qué efectos tenía cada medida adoptada en términos de emisiones de CO2, calidad del suelo y productividad.

La agenda de Solidaridad se centra en cinco nuevas áreas de innovación: inversiones de impacto, cambio climático, soluciones digitales, género y paisajes sostenibles. ¿En qué áreas considera que hay mejores oportunidades para avanzar hacia la sostenibilidad?

Todas las áreas de innovación son muy importantes y en la mayoría de los casos están interrelacionadas. Estas áreas ayudarán a Solidaridad y los socios con los que trabajamos a obtener un mayor impacto en terreno.

Visita a productores de café en Risaralda con representantes de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).

¿Qué piensa sobre la agenda “más allá de la certificación”?

La certificación siempre ha sido una herramienta en pos de una mayor sostenibilidad, nunca ha sido una meta en sí misma. La certificación puede jugar un rol como un escalón, pero es importante que no dejemos a nadie detrás. Necesitamos seguir de cerca el impacto real en campo y cómo beneficia a los productores.

La agenda “más allá de la certificación” debería enfocarse en cómo asegurar que todos los productores, incluidos los pequeños productores menos competitivos, accedan a los beneficios de la sostenibilidad. Para esto se necesitan diferentes tipos de herramientas, por ejemplo, un instrumento digital que permita a los productores autoevaluarse.

Claro está, de todos modos, que es necesario contar con algún tipo de verificación para los compradores y los actores del mercado, que asegure la construcción de lazos de confianza entre las partes y brinde garantías de que el producto ha sido producido de forma sostenible.

Entonces, incluiría la certificación de alguna manera; ¿no es así?

La certificación no desaparecerá pero cambiará y tal vez pase a integrar nuevos enfoques. Si miramos hacia atrás, hacia lo que la certificación ha conseguido a través de los años, se verifica en muchas industrias un “techo de certificación” que representa alrededor del 25% del mercado consumidor; lo que redunda en que termine habiendo  mucha más producción sostenible que demanda. Además, hay costos de entrada para la certificación que no se condicen con los beneficios que los agricultores o productores esperan obtener de ella. Ellos no siempre consiguen un premio por la venta de sus productos o incentivos asociados a normas de sostenibilidad voluntarias o específicas de la empresa, por lo que se percibe un desequilibrio entre oferta y demanda.

Yo creo que con herramientas adicionales para trabajar en sostenibilidad puede superarse este desajuste. Se puede trabajar con un enfoque diferente, por ejemplo, evaluando productores en áreas específicas de producción. De esta manera no sería necesario verificar a cada productor individualmente y los costos asociados se reducirían mucho.

Hay mucha innovación en la agroindustria y la gente está buscando soluciones que brinden un mayor impacto.

Presentación sobre seguridad alimentaria y género en el sector cafetero en Risaralda con representantes de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC)..

El Ministerio apoya esfuerzos tendientes a un comercio más sostenible a través del Fondo Oficial de Asistencia al Desarrollo; ¿qué considera que los programas con Solidaridad “Practice for Change” y “Advocacy for Change” están contribuyendo a la política y al compromiso de los Países Bajos frente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Bueno, muchas de las metas de desarrollo sostenible son muy relevantes para el Ministerio. En el día a día trabajamos principalmente en el ODS 8, que  trata sobre  trabajo decente y crecimiento económico, y el OSD 17 sobre alianzas para lograr estos objetivos. En Holanda, tenemos una larga tradición de cooperación con el sector privado y la sociedad civil. Esto se retrotrae a nuestra interminable lucha contra las inundaciones que nos enseñó que el éxito sólo se logra a través de la cooperación. Es por esto que nuestra agenda de crecimiento económico no se enfoca exclusivamente en un lado; nosotros consideramos nuestra agenda como un compromiso conjunto entre gobiernos compañías y la sociedad civil.

El enfoque de Solidaridad complementa esta agenda: “Practice for Change” se centra en las asociaciones con empresas, y en el programa “Advocacy for change”, se enfoca más en la relación entre gobiernos y actores para crear entornos propicios que faciliten la creación de políticas en pos de una mayor sostenibilidad en los países productores.

El Ministerio está interesado en cómo los pequeños productores pueden volverse emprendedores; ¿vio algún enfoque prometedor respecto de esto durante su visita?

Creo que es clave incluir a los pequeños agricultores en una estrategia ya que conforman la mayoría de los empresarios rurales. Es muy importante que no los dejemos atrás. Trabajar con grandes empresas que ya son muy competitivas es necesario, pero es hora de encontrar soluciones y modelos de negocio que funcionen también para los pequeños agricultores.

En ese sentido, creo que la agenda de inversiones de impacto de Solidaridad es vital. Desarrollar modelos de negocio viables y soluciones que permitan a los pequeños propietarios ser elegibles para instituciones financieras o inversores de impacto es una condición si queremos escalar las soluciones en el futuro.