EL PAPEL DE LA EQUIDAD EN LA CAFICULTURA COLOMBIANA

08 marzo 2018

En conmemoración del Día Internacional de la Mujer compartimos con Uds una columna de opinión a cargo de nuestra coordinadora de proyectos de café en Colombia, Claudia Cardona, acerca de la importancia de la equidad en la caficultura colombiana, pero que aplica a la situación de la mujer en muchas otras cadenas productivas de Latinoamérica.

Uno de los temas más importantes de la agenda pública actual es la sostenibilidad, por eso vale la pena hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo influye la equidad de género en la sostenibilidad de la caficultura?

Desde Solidaridad entendemos que la equidad de género brinda las mismas condiciones, trato y oportunidades a mujeres y hombres, pero ajustados a las especiales características o situaciones (sexo, género, clase, etnia, edad, religión) de los diferentes grupos; de tal manera que se pueda garantizar el acceso a recursos, mejorar la toma de decisiones y fortalecer su participación política.

Reconocemos que la industria cafetera ha realizado esfuerzos para atender las inequidades de género, pero aún existen brechas por cerrar especialmente en relación con las mujeres, quienes enfrentan una marginación social, económica y política. Por ello con el apoyo de la Plataforma Global de Café decidimos realizar un estudio que involucró a 100 caficultores, 46 representantes de equipos técnicos y 5 líderes de sostenibilidad para reconocer las prácticas de equidad de género al interior de las familias cafeteras y de las organizaciones aliadas de la Plataforma de Comercio Sostenible- PCS cuya secretaría técnica está a cargo de Solidaridad.

  • En primer lugar, encontramos que los roles de género son considerados como “naturales” y no asociados a construcciones sociales, lo que implica un mayor desempeño de los hombres en el ámbito productivo y de las mujeres en el reproductivo. Pese a que la participación de las mujeres en el ámbito productivo ha aumentado, esto no se ve reflejado en un reajuste de sus responsabilidades en el cuidado del hogar lo que se traduce en una mayor carga de trabajo para ellas.
  • En segundo lugar, en comparación con los hombres, las mujeres tienen menor acceso a recursos (tierra, ingresos, asistencia técnica, créditos) lo cual es justificado por su menor conocimiento del cultivo y a pesar de que cada vez es más frecuente que las mujeres participen de capacitaciones, en muchos casos esto se debe a que asumen el rol de representantes del esposo, y no a un interés auténtico de aprendizaje y participación.
  • En cuanto a las organizaciones, encontramos que sus prácticas se enfocan más en las dimensiones económica y ambiental de la sostenibilidad, mientras que la dimensión social tiene menores avances. Esto hace que los proyectos de género sean un elemento adicional y desarticulado de la industria y no una solución sistémica que hace parte del modelo de negocio.

En ese sentido, es importante entender que la equidad de género trasciende la discusión de programas solo para mujeres, implica la vinculación de todos los integrantes de la familia en los procesos de asistencia técnica que se adelantan en el sector cafetero.

Para ilustrar este último punto haré uso de una metáfora: En el fútbol todos los jugadores cumplen un papel muy importante porque más allá de meter goles se deben ganar partidos, ello supone la sincronización de distintas posiciones de juego, la solidaridad y la lucha de cada individuo puestas a la orden de un objetivo común. El despliegue de una estrategia de juego que en ocasiones puede sacrificar los gustos y talentos del yo para pensar en un nosotros, ya que, cómo diría Quique Wolf:  “el triunfo o la derrota son el resultado del esfuerzo de todos”.

El resultado de un buen equipo de fútbol debe superar al que obtendría el mejor de sus jugadores multiplicado por el número de participantes. Aunque el Balón de Oro es un reconocimiento solo para un jugador, se necesita de buenos compañeros que, ahoguen su grito de victoria para que otro meta el gol, porque entienden que más allá de su individualidad debe ganar el colectivo.

Lo anterior, nos demuestra que para asegurar un mayor impacto de las actividades de capacitación se debe vincular a los diferentes integrantes de la familia, teniendo en cuenta los aportes que cada uno hace para la producción del café y  sus intereses con el fin de lograr una mayor aplicación de aprendizajes en sus fincas (mejorar niveles de adopción tecnológica). Sin duda, la mujer debe asumir un rol protagónico por su efecto multiplicador y por la capacidad de cohesión familiar que está ampliamente demostrada.

El estudio que presentamos más que un punto de llegada, es un punto de partida y un insumo para sustentar y consolidar nuestras acciones en torno a la sostenibilidad del sector cafetero, donde el trabajo con las mujeres es fundamental. Por eso, lo os invitamos a leerlo y esperamos que las ideas allí plasmadas resulten útiles en los proyectos adelantados desde sus organizaciones y para construir de manera conjunta acciones de equidad de género desde una aproximación familiar, haciendo más efectivo nuestro trabajo como gestores del cambio.

Para acceder a todo el contenido del estudio haz click aquí.

 
  • Información de Contacto

    Claudia Cardona

    Coordinadora Proyectos Café Colombia