¿Qué tan rentable es la agricultura de bajo carbono?

05 mayo 2021

Un nuevo estudio brinda proyecciones de ganancia para un modelo de agricultura de bajas emisiones implementado entre productores familiares de la Amazonía brasileña. Con esto, el modelo de asistencia técnica que desarrolló Solidaridad comenzó a ser transferido a una cooperativa local, que asumirá su diseminación de ahora en más.

“Agricultura de bajo carbono en la Amazonía: viabilidad económica de escenarios de emisiones de GEI en la producción agrícola familiar” es el nuevo estudio liderado por Solidaridad en Brasil. Muestra que la agricultura de bajas emisiones en la Amazonía es socioeconómicamente inclusiva, proporcionando datos sobre el aumento en los ingresos de familias productoras en Novo Repartimento, Pará.

Este estudio complementa una investigación, realizada en 2018 y relanzada en 2020, sobre escenarios y oportunidades para la agricultura familiar baja en carbono, que se centró en cálculos del balance de carbono, y destacó el papel que los pequeños agricultores pueden desempeñar en estrategias de mitigación del cambio climático en la Amazonía.

Según el análisis realizado, los productores que adoptaron prácticas de bajo carbono tienen acceso a una rentabilidad más alta en comparación a tres escenarios distintos de “business as usual” (BAU). Además del aumento en los ingresos, el modelo mejorado redujo 55 veces las emisiones registradas en la línea de base.

Lo que marca la diferencia entre estos escenarios son los cambios en el uso delsuelo, las prácticas de manejo con impacto en la productividad, y el estado de las pasturas. El escenario correspondiente al proyecto contó con la asistencia técnica de Solidaridad para mejorar el manejo de la producción ganadera y de cacao, diversificar a través de sistemas agroforestales, y mantener la producción libre de deforestación.

“La agricultura familiar es importante para  la mitigación del cambio climático. Estos resultados contribuyen a la difusión de una nueva perspectiva, que busca posicionar a las familias productoras como parte de la solución, y les ofrece una opción viable para la transición a una agricultura de bajo carbono y un uso eficiente de la tierra en la Amazonía ”, dice Paulo Lima, Gerente del programa de Ganadería y Cacao en Brasil.

REPERCUSIONES DEL ESTUDIO EN BRASIL

El estudio contó con un evento de lanzamiento en Brasil. Esto propició un debate entre representantes del Grupo de Investigación en Economía Agrícola y Ambiental de la Universidad de Campinas, el Instituto Arapyaú, y el programa de Mato Grosso “Producir, Conservar, Incluir”.

Carolina Bueno, de la Universidad de Campinas, destacó que existen muy pocos estudios que ahonden en la viabilidad económica de los sistemas agroforestales, o que combinen la viabilidad económica con escenarios de emisiones. Asimismo, Fernando Sampaio, del gobierno de Mato Grosso, remarcó que la publicación contribuye a desmitificar la idea que una economía baja en carbono no puede incrementar la productividad de los productores rurales.

“Cuando hablamos de una economía de bajo carbono, muchas personas la ven como una 'condena a la pobreza'. Sin embargo, puede haber un aumento en los ingresos y una mejora en la economía a través de una economía de bajo carbono. Esto es sumamente relevante para el contexto de la Amazonía ”, señaló.

Según Grazielle Cardoso, del Instituto Arapyaú, el enfoque en agricultura de bajo carbono desde la perspectiva de la agricultura familiar no tiene precedentes. “Ya hemos hablado mucho en relación a la agricultura tradicional, la agroindustria, pero para la agricultura familiar, es una innovación”, dijo.

GANAR ESCALA

El objetivo del estudio es proporcionar a los productores familiares resultados económicos positivos para estimular la adopción de esta metodología piloto. La difusión entre pares comienza haciendo que otros vean cómo los productores que adoptaron prácticas bajas en carbono mejoran su productividad e ingresos. También mostrando que estos productores están accediendo a mercados diferenciados que pagan más, muchas veces por haber adoptado estas prácticas.

El modelo de agricultura de bajo carbono que Solidaridad desarrolló desde 2016 integra manejo productivo, gestión financiera, gobernanza ambiental para los pequeños productores de cacao, e intensificación sostenible de la ganadería. En sus más de cinco años de actividad, ha brindado asistencia técnica a 230 familias, logrando un incremento del 56% en su ingreso bruto promedio, y casi 12 mil hectáreas bajo buenas prácticas con bajas emisiones de carbono.

  • Información de Contacto

    Paulo Lima

    Gerente Programa Cacao y Ganadería